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En los últimos años hemos asistido en el estado español a una auténtica eclosión de la llamada música folk que, elaborada en mayor o menor grado con instrumentos y ritmos tradicionales ha aportado una buena dosis de autenticidad y creatividad frente al agotamiento y la mercantilización descarada de otras propuestas. Con paso lento pero firme, la música folk ha ido abriéndose un hueco y a día de hoy cuenta con un público fiel y cada día más abundante. Revistas especializadas, festivales, nuevas discográficas y grupos parecen indicar que este tipo de música ha encontrada su lugar bajo el sol y lleva camino de consolidarse definitivamente. A parte de las grandes figuras internacionales, la música con mas difusión ha sido la gallega, la basca y el flamenco (que no deja de ser música folk andaluza). Pero, ¿y que pasa con la música de otras zonas del estado? Hablemos del caso valenciano. Mucha gente tendría serios problemas para citar a algún grupo valenciano, cuando en realidad del País Valenciano han llegado algunas de las aportaciones más extraordinarias de las últimas décadas: el mítico y veteranísimo grupo Al Tall, Urbàlia Rurana, l’Ham de Foc, Miquel Gil y, tocando ya otros géneros, artistas del nivel de Ovidi Montllor o Raimon. Desde un punto de vista musical el País Valenciano forma parte de la zona central mediterránea, junto con Andalucía, las Islas Baleares, Cerdeña, el sur de Italia y Grecia. A lo largo de los siglos en las tierras valencianas se han fundido las músicas europeas típicas de la mitad norte de Cataluña, Occitania y el norte de Italia, con la música fundamentalmente árabe de la orilla sur. Y es este hecho el que le confiere unas características que a veces difieren mucho del resto de la Península. En el País Valenciano se ha conservado hasta nuestros días un patrimonio rico y diverso, siempre interesante, a veces sublime: los cantos de trabajo cantados a capella, típicos de una sociedad básicamente agrícola hasta la mitad del siglo XX; las auroras, cantos corales de temática religiosa; el gran repertorio para dulzaina y tambor; la seguidilla, jota y fandango, compartida con tantos otros territorios; las marchas moras; las habaneras; el bolero; el pasodoble; los romances; el cant d’estil, auténtica joya prácticamente desconocida fuera del País Valenciano y que se caracteriza por el virtuosismo vocal y la improvisación de las letras; músicas que nos remontan a la edad media, como por ejemplo los cantos de los peregrinos de les Useres o el Misterio de Elche … En el País Valenciano ya hace años que se está haciendo muy buena música y en este momento hay una generación de intérpretes de una gran calidad que nos ofrecen un producto que no tiene nada que envidiar a nadie. LA SIBIL·LA, con un catálogo de artistas que demuestra perfectamente la variedad de la que antes hablábamos, es una empresa valenciana que se ha propuesto difundir la música valenciana en el estado español. En LA SIBIL·LA conocemos y amamos la música valenciana. Y por eso creemos en ella y en ella apostamos plenamente. |
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